jueves, 6 de diciembre de 2007

Suicidio en adolescentes entre 15 y 20 años

UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA PUEBLA

Departamento de Psicología y Educación

SUICIDIO EN ADOLESCENTES ENTRE 15 Y 20 AÑOS


Que presenta la alumna:

ARACELY ARIZA VÁZQUEZ


Tercer semestre Otoño 2007

SUICIDIO JUVENIL
CAPITULO I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
1.1 JUSTIFICACION
1.2 PREGUNTAS DE INVESTIGACION
1.3 OBJETIVOS
1.4 ALCANCES Y LIMITACIONES

CAPÍTULO II. EL SUICIDIO
2.1 DEFINICION
2.2 EL PERFIL DEL SUICIDA
2.3 CAUSAS
2.3.1 PSICOLOGICAS
2.3.2 FAMILIARES
2.3.3 SOCIALES
2.3.4 OTROS FACTORES
2.4 CONSECUENCIAS DEL SUICIDIO
2.4 1 FAMILIARES Y SOCIALES

CAPÍTULO III. PREVENCION Y TRATAMIENTO
3.1 PREVENCION
3.1.1 ACCIONES DESDE LA FAMILIA
3.1.2 ACCIONES SOCIALES
3.2 TRATAMIENTO PSICOLOGICO

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFIA

CAPITULO I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
1.5 JUSTIFICACIÓN

En la actualidad se están presentando nuevos fenómenos psicológicos y sociales que ya existían anteriormente, pero en menor intensidad, y algunos más que son relativamente nuevos. Estamos enfrentándonos a cambios drásticos que de una u otra forma están afectando todos los aspectos de la vida: económico, político, cultural, social, etc. Es prioritario señalar el origen de las nuevas problemáticas que se nos presentan en este principio de siglo, para poder tener herramientas con las que podamos darles solución, especialmente desde nuestro campo de acción como psicólogos.

Uno de estos males de siglo es el suicidio, que se ha incrementado de manera alarmante en los últimos años, no es que antes no existiera, sino que antes, en se tenía una concepción distinta de este acto, era algo vergonzoso para la familia; sinónimo de debilidad, de enfermedad, de conducta inadecuada y por ello pocos o casi nadie lo daban a conocer. Uno de los fenómenos que no se observaban en otros tiempos, era el suicidio en jóvenes, y en nuestros tiempos, cada vez más se observa la incidencia hasta de niños, que realizan este acto.
Los suicidios son un fenómeno universal que ha estado presente en todas las épocas y culturas, lo que difiere en cada una de estas son las actitudes que se toman ante esta conducta, pues están condicionadas por las distintas valoraciones que se dan a nivel religioso, filosófico, intelectual o popular. Así, el suicidio puede significar muestra de valor y libertad o cobardía y debilidad. Muchos ídolos se han suicidado, y muy posiblemente hayan inspirado a las generaciones más jóvenes.
El sociólogo francés Emile Durkheim en su obra El suicidio (1897), señala que “…los suicidios son fenómenos individuales, que responden esencialmente a causas sociales”. Las sociedades presentan ciertos síntomas patológicos, ante todo la integración o regulación social ya sea excesiva o insuficiente del individuo en la colectividad. Por tanto el suicidio sería un hecho social, que es resultado de la carga emocional que representa el mundo para el individuo; y sin duda, en esta época hay una crisis de integración y regulación social.
Es pertinente aclarar que en este acto se distingue la destrucción indirecta de la vida que se da cuando la muerte propia no procede de un acto cuyo único fin sea quitarse la vida, aunque de ese acto resulte la muerte. En este caso no hay suicidio, pues, la muerte propia no es causada ni directamente querida por el agente, si no solo permitida. Esto se puede dar en el caso que se exija el cumplimiento de obligaciones ineludibles aun con el riesgo de perder la propia vida. Es decir, en el caso de los soldados, no podemos hablar de suicidio, sólo en caso de que el acto de la persona resulte en la muerte del mismo individuo.
El lector se preguntará por qué no investigar sobre otro tema menos trágico, que aporte más a este grupo de personas y no investigar sobre algo que pudiera incrementar el riesgo en ellos y al final un mayor número de adolescentes intente quitarse la vida, sin embargo, existe un incremento alarmante en las cifras de suicidio en este grupo poblacional. Esto conduce a realizar un análisis contextual y biológico para poder darle solución a este problema social que cada vez es más preocupante.
Es en la etapa de la adolescencia cuando el individuo es más vulnerable a presentar conductas autodestructivas: adicciones, relaciones de pareja destructivas, vida sexual temprana, y hasta el suicidio, pues aún no tienen bien coformaddas sus estructuras de personalidad. El suicidio en la adolescencia es una trágica realidad, ocupando un lugar entre las tres primeras causas de muerte en la mayoría de los países y en algunos, sólo le supera otro tipo de muerte violenta: los accidentes de vehículos de motor. Este acto se presenta en cualquier nivel socioeconómico.
En estos tiempos caracterizados por tecnologías de comunicación e información, el suicidio ha estado latente en cualquier forma de sociedad, pues los medios de comunicación tienen fuerte influencia en las personas. Desde los noticieros, que con su carácter amarillista, lo único que hacen es deprimir al adolescente, quien, en su etapa de idealización, no logra asimilar del todo que en el mundo hay problemas, pero que él no es capaz de solucionar todo de forma mesiánica
Este es un asunto que por lo general se calla y evade, pues impacta sobremanera el sistema familiar y social en que vivimos, sin embargo, es pertinente una investigación que abarque el contexto actual, causas y consecuencias del suicidio en adolescentes, pues con estos elementos se podrá llevar a cabo un proyecto de prevención, que es el objetivo del psicólogo, prever y prevenir conductas que atenten contra el desarrollo humano de la persona y la sociedad.

1.6 PREGUNTAS DE INVESTIGACION
1.- ¿Cuáles son las características que son comunes en los suicidas?
2.- ¿Cuáles son las causas psicológicas, familiares y sociales que motivan a la persona a suicidarse?
3.- ¿Qué consecuencias familiares acarrea el acto de suicidio?
4.- ¿Qué consecuencias sociales trae consigo el acto de suicidio?
5.- ¿De qué manera puede influir el ámbito escolar en la prevención del suicidio?
6.- ¿Qué medidas podemos tomar como sociedad para la prevención del suicidio?
7.- ¿Cuál sería la estrategia de prevención del suicidio de los medios de comunicación?
8.- ¿Cuál es el tratamiento psicológico adecuado para esta conducta?

1.7 OBJETIVOS
1.- Identificar el perfil psicológico de las adolescentes suicidas
2.- Identificar las causas psicológicas, familiares y sociales que motivan la conducta suicida en adolescentes
3.- Conocer las consecuencias familiares y sociales del acto suicida en adolescentes
4.- Evaluar el impacto que tienen los medios de comunicación en esta conducta de los adolescentes
5.- Proponer estrategias de prevención de suicidio en mujeres adolescentes, tanto a nivel familiar, escolar y social.


1.8 ALCANCES Y LIMITACIONES
Alcances
1. La investigación abarcará a adolescentes del sexo femenino
2. Estará enfocada a conocer las causas psicológicas, familiares y sociales que activan la conducta suicida de este grupo poblacional
3. Se preverán las consecuencias familiares y sociales que este acto provoca
4. Se contará con herramientas para planear una estrategia de prevención del suicidio en adolescentes
Limitaciones
1. No se contemplarán adolescentes del sexo masculino
2. No se tomarán en cuenta adolescentes fuera del rango de 15 a 20 años
3. Solamente se tomarán en cuenta adolescentes de la ciudad de Puebla
4. No se tomará en cuenta la posición socioeconómica de las adolescentes

CAPTULO II. EL SUICIDIO
2.1 DEFINICIÓN
El concepto de suicidio del latín sui caedere, significa “matar a uno mismo”, Pdreira y Tomás (2001) lo enfocan a los adolescentes y agregan que “… incluye todos los actos autoinflingidos por el sujeto y que dan como resultado su propia muerte”. De esta manera, pareciera que el diagnóstico es fácil, pero no es así, el suicidio en esta etapa no es un proceso psicopatológico, sino una conducta voluntaria y de la cual el sujeto tiene conciencia.
Otras definiciones que se le han dado a este fenómeno, son, de Baechler (1975) “una conducta que busca y encuentra una solución al problema existencial a través de la muerte” (p. 32). Kreitman (1977) propone el término parasuicidio, para abandonar la palabra intento de suicidio y lo define como “un acto no moral en el que una persona, de forma deliberada, se autolesiona o ingiere un medicamento en dosis superior a la prescrita o reconocida como terapéutica”. (p. 32).
A lo largo de la historia ha variado la actitud de la sociedad hacia el acto del suicidio, sus formas y su frecuencia. En la Europa Antigua, sobre todo en el Imperio Romano, el suicidio estaba consentido y hasta era considerado como un acto honroso; por esta razón los antiguos romanos admitían muchas razones legítimas para su práctica. Después, varios de los primeros concilios de la Iglesia Cristiana decretaron que aquellos que cometieran suicidio, no se les podría aplicar los rituales de la iglesia tras su muerte. En la edad media, la Iglesia Católica Romana consideró expresamente esta práctica y lo tomó como un pecado.
En la actualidad, desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida de Dios le ha dado, y está condenado por el Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio, se considera por muchos como un derecho.
Durkheim (1897) postuló que el suicidio era un “fenómeno sociológico más que un puro acto de individualismo” (p. 17). Lo consideraba como una consecuencia de una mala adaptación social del individuo y de una falta de integración. Este autor identificó cuatro tipos de suicidio: Suicidio Egoísta, Altruista, Anómico y Fatalista. Estos se sucedían como consecuencia de determinadas condiciones sociales. No obstante, en la actualidad se considera al suicidio desde el punto de vista psicológico en lugar de una perspectiva moral.
El autor enunciado en el párrafo anterior también distingue entre cuatro tipos de suicidio, el suicidio maniático, que se produce como consecuencia de alucinaciones o concepciones delirantes, la persona se mata para escapar a un peligro o a una venganza que sólo existe en su imaginación, otra causa de este suicidio es para obedecer una orden que se ha recibido de algún ser supremo. Otro tipo de suicidio es el melancólico, que se relaciona con un estado general de extrema depresión, de una tristeza exagerada; esto ocasiona que la persona no aprecie objetivamente los vínculos que tiene con las personas y las cosas a su alrededor; los placeres no son atractivos para él y la vida le parece fastidiosa y dolorosa.
El tercer tipo de suicidio es el obsesivo, éste llama la atención pues no es causado por algún motivo real ni imaginario, sino “por una idea fija de la muerte que, sin razón sólida alguna, se ha apoderado subversivamente del espíritu del individuo” (p. 34). El último es el suicidio impulsivo o automático, y es más o menos parecido al anterior, sólo que difieren en que, en lugar de producirse por una idea fija que atormenta al espíritu por algún tiempo, resulta de un impulso repentino y brusco.
Hasta ahora se ha tratado el tema del suicidio de manera muy general, pero hay que enfocarlo al suicidio en adolescentes, un tema un poco incómodo para algunos, impactante para otros y atrayente para la minoría. Por ello, es pertinente aclarar ciertos aspectos de esta etapa: la adolescencia es definida como una etapa del ciclo vital entre la niñez y la adultez, que “se inicia por los cambios puberales y se caracteriza por profundas transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, muchas de ellas generadoras de crisis, conflictos y contradicciones, pero esencialmente positivos”. Pérez (2006).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la adolescencia es la etapa que “transcurre entre los 10 y 19 años, considerándose dos fases: la adolescencia temprana de 10 a 14 años, y la adolescencia tardía de 15 a 19 años”. Pérez (2006).

2.2 EL PERFIL DEL SUICIDA
El comportamiento suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio. Clínicamente, dice Bobes (2005) “…una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando esta aparece”.
Normalmente, una persona suicida se descubre a si misma comunicando su tendencia a través del comportamiento, o verbalmente antes de que se produzca un acto en el que intente quitarse la vida. según Pedreira y Tomás, “el suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc.” (2001)

La mayoría de los suicidas presentan sentimientos de culpabilidad en los que existe una imagen negativa de si mismo, actitudes y expectativas negativas frente al medio ambiente, al futuro y a sí mismo, desamparo y desesperanza. Existe también una pasividad, una falta de iniciativa o pérdida de interés de objetos y planes de acción. Hay una paralización de la voluntad. En el comportamiento suicida, se observa una pérdida de la libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas. Es importante señalar que hasta ahora se desconocen cuáles son los síntomas fundamentales del sujeto suicida.

2.3 CAUSAS
En su libro “¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes?”, Pérez (2006) dice que “el motivo más frecuente son los problemas con la pareja, sea ruptura de una relación amorosa o los amores contrariados por dificultades con los padres de alguno o de ambos, o por las relaciones difíciles entre ellos”. Pero existen otras causas responsables de que los adolescentes tomen “la puerta falsa”, como llaman coloquialmente al suicidio, y es de lo que se tratará en los siguientes párrafos.

2.3.1 PSICOLÓGICAS
En la mayoría, actores psicológicos influyentes en el suicidio.Incluyen no solo la personalidad y las constelaciones psicosomáticas del individuo, sino también las motivaciones de su comportamiento suicida.Las motivaciones interpersonales se producen cuando el suicida trata de provocar una acción por parte de otras personas y un cambio de actitud o sentimiento de las mismas, o ambas cosas a la vez. Por lo tanto, se considera al comportamiento suicida, según Blanca y Cristina como “medio de influencia, persuasión, cambios, etc. sentimiento o conducta de otro que suele ser alguien con una estrecha relación con el suicida como por ejemplo miembro de su familia” (1991).

A veces, puede ocurrir que el objeto de esa conducta sea más general e incluso puede ser la misma sociedad. Se pueden hallar motivaciones para el suicidio entre personas de todas las sociedades, aunque predominan en personas jóvenes y de mediana edad. Su estado emocional es de dependencia, falta de madurez, impulsividad, etc. Con su conducta suicida expresan rabia o sus sentimientos de repulsión para forzar un cambio en la persona que los rechaza o le provoca sentimientos de culpa. Este comportamiento es de características verbales, por lo general los adolescentes presentan avisos verbales que anticipan su conducta suicida, pero pocas veces se les toma en cuenta.
Es menos frecuente la explicación o la necesidad de expresar el remordimiento que la persona siente por haber hecho algo en sus relaciones con otros, y con respecto a la muerte, no obstante su comportamiento suicida por lo general la persona no quiere morir, en la mayoría de los casos. La acción suicida del individuo quiere dar a entender las presiones y tensiones interiores y satisfacer necesidades internas (lo típico es que esto ocurra después de haber sufrido la pérdida de un ser querido, o que se sienta incapaz de hacer trabajo alguno). Su estado anímico de depresión, retraimiento, agotamiento físico y emocional; puede presentarse como necesidad de explicación y penitencia por su sentimiento de culpa.
Hay casos de suicidas que es difícil distinguir si predominan motivaciones interpersonales o intrapersonales. Parece ser que ambas actúan de igual forma, pero no con la misma fuerza en los diferentes momentos. Muchas veces se observan síntomas de dependencia frustrada, hostilidad y agresividad; tal vez por la repulsión sentida o masoquismo, así como el elemento de ambivalencia en cuanto a morir y a la fuerte tendencia a entregar la propia fuerza al destino.
Según Sáiz, Portilla, Bascarán, Arango, Bousoño y Bobes (2005) “la conducta opresiva en el ser humano, puede interpretarse como una manifestación de un sentimiento o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas”. Según Freud la agresión es una "reacción primordial "del ser humano, entre su imposibilidad de evitar el dolor o buscar el placer. Posteriormente, sus investigaciones lo llevaron a la conclusión de que en todo individuo existe un instinto innato de destrucción y de muerte.
Para otros psicólogos, la conducta agresiva se encuentra vinculada a la frustración. Dollard desarrolló la hipótesis de que “la intensidad de la agresión es inversamente proporcional a la intensidad de la frustración, que para él es una interferencia q incide a llevar a cabo una respuesta de acercamiento al objetivo de un determinado momento” (2005). Actualmente, se postula que la frustración origina un estado emocional que "predispone" a actuar de forma agresiva, pero solo en determinadas condiciones y en personas propensas.
El aprendizaje juega un papel fundamental en la conducta agresiva. Seres humanos y animales pueden aprender a evitar reaccionar de forma agresiva ante situaciones que originan una respuesta hostil, y pueden de forma paralela actuar de manera agresiva frente a situaciones que no provocan violencia. En nuestro tiempo es común encontrarse con adolescentes que llevan a cabo conductas agresivas y sobretodo con ellos mismos. Además recordemos que somos animales que, hemos “evolucionado”, pero dentro de cada ser humano, existe un “instinto animal” que está listo para aparecer a la primera situación que pueda aprovechar.
Se considera que casi la totalidad de las personas que se suicidan son portadores de una enfermedad mental diagnosticable, lo cual ha sido ampliamente abordado en las investigaciones realizadas mediante las autopsias psicológicas. En los adolescentes este postulado también se cumple y se considera que la mayoría de los que se suicidan pudieron haber padecido algunas de las siguientes enfermedades: depresión, trastornos de ansiedad, abuso de alcohol, abuso de drogas, trastornos incipientes de la personalidad y/o trastorno Esquizofrénico. En caso de la depresión, es prioritario su reconocimiento, pues los adolescentes en esta condiciones son más proclives a cometer actos suicidas que otro grupo de la población.
La imitación de suicidio ha dado origen al término “Efecto Werther”, por los suicidios ocurridos entre los jóvenes que habían leído la novela de Goethe “Las penas del joven Werther” (1774), cuyo protagonista termina su vida por suicidio con arma de fuego. En ocasiones este proceso no es plenamente consciente y el suicidio se produce por un mecanismo de identificación, proceso mediante el cual se incorporan a la personalidad algunos rasgos de la personalidad o formas de ser del sujeto identificado.
Cabría señalar las causas bioquímicas y genéticas que influyen en esta conducta, por supuesto no se ha encontrado un gen del suicidio, sin embargo, se han encontrado historias de familias con una alta incidencia de suicidio, pero esto puede deberse a factores psicológicos, de sensibilización ante este tipo de muerte y a factores culturales. Hay una contradicción entre dos estudios, en uno se encontró que hay predisposición genética para el acto suicida, mientras que otro estudio no encontraron concordancia entre grupos de gemelos monocigotos. Más bien podría relacionarse con los problemas afectivos que existen en la familia.
Para finalizar, dice Pérez (2007) que hay rasgos o atributos de la personalidad del adolescente que se convierten en factores de riesgo para cometer suicidio:

Inestabilidad del ánimo.
Conducta agresiva.
Conducta disocial.
Elevada impulsividad.
Rigidez de pensamiento y terquedad de la conducta.
Pobres habilidades para resolver problemas.
Incapacidad para pensar realistamente.
Fantasías de grandiosidad alternando con sentimientos de inferioridad.
Sentimientos de frustración.
Manifestaciones de angustia ante pequeñas contrariedades.
Elevada autoexigencia que rebasa los límites razonables.
Sentimientos de ser rechazado por los demás, incluyendo los padres u otras figuras significativas.
Vaga identificación genérica y orientación sexual deficiente.
Relación ambivalente con los progenitores, otros adultos y amigos.
Antecedentes de haber realizado una tentativa de suicidio.
Frecuentes sentimientos de desamparo y desesperanza.
Frecuentemente se sienten heridos con la más mínima crítica.
De acuerdo con el informe “Estadísticas de intentos de suicidio y suicidios”, de Proal (2005) publicado recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) con información basada en reportes del año pasado, en Puebla la relación de personas que se quitaron la vida fue de 100, indicador entonces muy cercano a la media nacional.

2.3.2 FAMILIARES

La situación familiar del adolescente suicida garantiza su infelicidad e impide su crecimiento emocional pues hay diversas situaciones que son comunes, por ejemplo la presencia de padres con trastornos mentales, padres que abusan del alcohol o de alguna otra sustancia tóxica. También el hecho de que haya algún suicidio o intento de éste en alguno de los miembros de la familia es una causa hace más probable la aparición de conductas suicidas en adolescentes.

Otras de las causas familiares que propician el suicidio son la violencia familiar entre los miembros, y aquí se incluye el abuso físico y sexual. Actualmente, se observa un incremento en la falta de comunicación entre padres e hijos y esto contribuye a aumentar la posibilidad de intentos de suicidio o la consumación de éste. Las frecuentes riñas u otras manifestaciones de agresividad en las que están involucrados los miembros de la familia provocan tensión y agresividad en el hogar; la separación de los padres por muerte, divorcio o separación también es un factor que puede desencadenar conductas suicidas.

Siguiendo la línea de factores familiares que pueden resultar en conductas suicidas, también se encuentran los frecuentes cambios de domicilio a diferentes áreas, pues el adolescente en esa etapa requiere de estabilidad y el estar en constante cambio de contexto puede desencadenar una depresión, que, como ya se ha visto, puede terminar en suicidio. Una causa que es un tanto curiosa, según Pérez (2006) es la rigidez que existe en ciertas familias para compartir criterios con los jóvenes.

Otras más son las dificultades para mostrar afecto, ya sea con abrazos, besos, caricias, etc. esto también es importante que se de en una familia, pues es la base del equilibrio emocional del adolescente y cualquier persona. Si los padres muestran un autoritarismo extremo o la ausencia de éste, puede ser también un factor que acarrea conductas suicidas en sus hijos, así como también su incapacidad para escuchar sus inquietudes y sus necesidades biopsicosociales. Un factor importante es la desmedida exigencia a los jóvenes o la falta de ésta, pues se han suscitado casos en los que los adolescentes acaban con su vida por no cumplir las exigencias que les imponen sus padres.


Los elementos que se han enunciado son sólo algunos que se presentan en gran parte de las familias mexicanas, sin embargo, hay que ver un conjunto de factores que no solamente son familiares. Hay otras causas familiares que, muy probablemente el lector pueda identificar de acuerdo a su experiencia.

2.3.3 SOCIALES
Emile Durkheim (1987) dice: “No son los individuos los que se suicidan, sino la sociedad la que se suicida a través de ciertos miembros suyos” (p. 43). Con esta cita es más que evidente la importancia que tiene la sociedad y la cultura en las conductas suicidas, pues, aunque la persona tenga predisposición a presentar este tipo de conductas, es la sociedad la que determina, de alguna forma y en cierta medida, si el acto se llevará a cabo o no.

Los medios de comunicación forman una parte sumamente importante en la recepción de información y de datos q constituyen nuestro bagaje cultural. Los medios masivos, influyen en su comportamiento y en sus actitudes ante la vida misma. Los ayudan a tomar decisiones y los pueden empujar a determinar su comportamiento a través de estereotipos o por la información que se le proporciona al individuo, sobretodo a los adolescentes, que se encuentran en búsqueda de su identidad y es fácil imitar modelos populares o que implica tener un estatus.

Un caso muy común es la gran influencia que ejercen los noticieros, este medio de comunicación masivo por excelencia que por presentar una imagen del mundo deteriorada y muchas veces de modo morboso, solo para atraer la atención del público, provocan una decepción y muchas veces hasta depresión en los adolescentes. Cabe mencionar que el resultado del proceso de emisor, receptor y/o retroalimentación que ejercen los medios masivos en los individuos, actúan como refuerzo de las actitudes en el ser humano, haciendo que estos sean positivos o negativos en su desarrollo social.

Un suicida puede llegar a tener gran influencia por parte de los medios al orillarlo a la depresión, al temor, la angustia, la agonía y hasta la imitación de estereotipos que por estar en la televisión peden ser un ejemplo a seguir para los televidentes. Igualmente, cuando se presenta esta conducta en cierto contexto, es fácil que el grupo de pares imite esta conducta y se presenta un “efecto dominó”.

Desde el punto de vista sociológico poco se sabe de las causas: Para algunos sería a causa de una dificultad de integración social por parte del suicida; para otros se debe a desórdenes mentales, incapacidades físicas mal asimiladas, etc.El suicidio en la juventud ha aumentado y algunos se lo atribuyen al abuso de las drogas y el alcohol. Es más acerado afirmar que los mismos factores que llevan a las personas al alcohol o a las drogas, las lleven a intentos de cometer actos suicidas, pues es en esos estados mentales cuando se han presentado gran cantidad de suicidios. Los factores de aislamiento social o psicológico y los estados depresivos tienen una mayor importancia en momentos de cometer el suicidio. El aislamiento psicológico producido a veces por la ruptura de los lazos afectivos, por las carencias de afecto o por la frustración de determinadas expectativas.

También es necesario hacer mención de la situación socioeconómica del adolescente, pues esto limita la participación social activa del adolescente, impide la satisfacción de las necesidades más elementales y coartan la libertad de quienes los padecen. La adaptación a una nueva cultura y las situaciones que esto implica, Oberg (2007) fue el primero el utilizar el término “shock cultural” para referirse a las conductas que adopta el inmigrante al tratar de adaptarse, y se caracteriza por:
· Esfuerzos constantes por lograr adaptarse a la nueva cultura.
· Sentimientos de pérdida y pena, motivados por los recuerdos de los amigos, familiares, la profesión, las posesiones y cuanto se ha dejado atrás.
· Sentimientos de ser rechazado por los miembros de la nueva cultura.
· Confusión en el rol, las expectativas, los valores y la identidad ante la nueva cultura.
· Sorpresa, angustia, disgusto e indignación ante las diferencias culturales a las que debe adaptarse.
· Sentimientos de no ser capaz de adaptarse a la nueva cultura
Todos estos factores son focos de alarma para los padres, maestros y profesionales que pueden atender casos de conducta suicida, muchas de las veces la idea del suicidio es espontánea, como se dijo en el primer capítulo, y el adolescente con predisposición a esta conducta está en riesgo de llevar a cabo alguna acción para quitarse la vida.

2.3.4 OTROS FACTORES
Ya se han mencionado las principales causas que desembocan en el suicidio, sin embargo, cabe mencionar que a lo largo de la historia de los suicidios se ha suscitado un debate en relación a la inferencia que tienen los factores climáticos. A principios del siglo XIX esto fue planteado por Esquirol (1938) y sobretodo, por Durkheim (1928). Hay varios estudios en los que se relaciona el suicidio con los factores como la temperatura, la humedad, los vientos, la actividad magnética, la actividad lunar, los días de la semana, etc. sin embargo, los resultados obtenidos son poco relevantes.

En algunos estudios se observa una elevación en la tasa de suicidios a finales de primavera y principios de verano, y en algunos otros, el aumento se observa en otoño. Varios estudiosos se han enfocado a este factor en relación a la agresividad que puede producir, ya Dexter (1974) llegó a afirmar que “la temperatura, más que ninguna otra condición, afecta el estado emocional que conduce a la agresividad” (p. 97). Él nos habla de criminalidad, pero esto también puede aplicarse al suicidio, puesto que afecta el estado emocional y provoca la aparición de agresividad, no sólo contra extraños, sino también contra sí mismo.

Los métodos que se utilizan generalmente son imitados, ya sea de familiares o de ídolos que se han suicidado, sin embargo, las formas más utilizadas en los estados del norte de la república ocupa el primer lugar el suicidio con arma de fuego, seguido por el ahorcamiento, y en los estados del sur predomina la el ahorcamiento. No se ahondará mucho en el tema de los métodos en esta investigación, pero las cifras generales muestran estas tendencias en el país.

2.4 CONSECUENCIAS DEL SUICIDIO
Si a pesar de todos los esfuerzos se llega a cometer el suicidio, son necesarias algunas medidas para tratamiento para los familiares, los compañeros de estudio y amigos de la víctima, pues después de esto predomina un gran sentimiento de consternación por lo que pasó. A ellos se les llama sobrevivientes, que significa “vivir uno después de la muerte de otro” Pérez (2006). Y aunque esta palabra se utiliza mucho en la terminología suicidológica, se usa también para los sobrevivientes de una persona que haya fallecido por cualquier causa, ya sea accidente, homicidio o muerte natural.

2.4 1 FAMILIARES Y SOCIALES
El suicidio provoca diversos sentimientos y reacciones entre las personas estrechamente unidas con la víctima y un impacto al sobreviviente. Las reacciones de los cercanos pueden ser muy variadas: se pueden tratar de sentimientos profundos de pérdida, acompañados con gran tristeza, de rabia por sentir que lo hacen a uno responsable de lo sucedido o porque la víctima rechazó lo que se le ofrecía, culpa, vergüenza o confusión, acompañados de un sentimiento de responsabilidad por la muerte, sentimiento de fracaso e impotencia por ser incapaces de ofrecerle lo que el otro necesitaba, alivio por quedar libre de molestias y demandas insistentes de la víctima, el sentimiento de sentirse abandonado ambivalencia, reacciones de duda y obsesión en negar que se ha dado el suicidio.

Entre los que estaban más distantes en relación con la víctima se puede producir rabia, porque el suicida ha eludido sus responsabilidades sociales y morales o por verse acusados como responsables o por sentirse acusados por los no intereses en su prójimo; culpa por pensar que no se ha apreciado lo suficiente a la víctima, repulsión resultante de la elección del suicida de prescindir de ellas; desosiego por una vaga necesidad de auto examen para determinar en lo que estaba errado o racionalizar la conducta del suicida.
Muchas veces los suicidas pretenden, más que dañarse a sí mismo, dañar a sus padres, a su pareja o a alguna otra persona, y creen firmemente que con suicidarse le darán “una lección” a esa persona a la que quieren dañar. Esto lo demuestran con sus escritos, que van dirigidos a la persona que en realidad quieren dañar o agredir, que, por lo general son sus parejas o sus padres.
Son conocidas las reacciones que presentan los seres humanos ante la pérdida de seres queridos, las que reciben el nombre de duelo, y que está constituido por diversas etapas: la negación, rabia, regateo, depresión y aceptación como las etapas del duelo normal. A continuación serán descritas brevemente cada una de ellas.
La negación, como su nombre indica es aquella reacción mediante la cual el sujeto no acepta la realidad tal cual es, la niega, no la reconoce como que ha sucedido y son muy frecuentes las siguientes expresiones: "no puedo creerlo", "no puede ser", "no me digas que ha muerto", "es imposible" y otras similares. En esta etapa el sobreviviente siente que la persona fallecida aún permanece con vida, que lo ocurrido no es cierto. Frecuentemente se acompaña de una tendencia al aislamiento, se evitan las relaciones interpersonales, prefiriendo el sujeto estar solo, aislado, a tener que dialogar o recibir visitas.


La rabia es la etapa que continúa a la negación y en ella los familiares del fallecido experimentan diversas emociones desagradables como son la ira, el odio, la rabia propiamente dicha, irritabilidad desmedida que puede llegar a la agresividad física o verbal hacia los otros familiares, el personal médico tratante, las enfermeras, al hospital, etc. En esta etapa se pueden establecer querellas en contra de los profesionales que atendieron el caso o contra la institución. También pueden suceder disputas entre los miembros de la propia familia y en no pocas ocasiones esta hostilidad puede ser dirigida hacia el fallecido mediante expresiones como: "por qué se fue y me dejó", "por qué me abandonas" y otras similares, llegando incluso a golpear el cadáver, sacudirlo, blasfemar contra el occiso, etc.
Todas estas emociones desagradables son expresión de un profundo desconsuelo, de una pena insoportable y nunca deben ser personalizadas, pues esta rabia es parte integrante de la reacción normal de duelo y responder defensivamente o con hostilidad, además de no ser lo correcto, demostrará un total desconocimiento de este tipo de reacción y sólo conseguirá incrementarla. Permitirla, aceptarla, comprenderla es el mejor tratamiento para esta etapa.
El regateo es la etapa que continúa en el duelo normal, la cual es breve y se trata, como su nombre indica, de un arreglo pactado, de manera simbólica, entre el superviviente o sobreviviente y el fallecido. El regateo se expresa mediante determinadas conductas, como puede ser la realización de determinados ritos religiosos para el descanso del fallecido y la paz de los familiares.
La depresión es una de las etapas más dolorosas del duelo, con mayor intensidad durante las dos primeras semanas, en las que las personas sienten una profunda tristeza, llanto, poco o ningún deseo de comunicarse con otras personas ajenas a los familiares más cercanos, trastornos del sueño, anorexia y sentimientos de culpa, los cuales se expresan por constantes cuestionamientos de la conducta seguida con el fallecido: "si lo hubiera ingresado en tal hospital en vez de en ese (la institución en la que falleció)", "si yo me hubiera dado cuenta antes, eso no hubiera ocurrido" y otros reproches similares. No es infrecuente que en esta etapa se piense que realmente no se hizo todo lo que se debía haber hecho.
La aceptación es la próxima y última etapa del duelo normal. Significa admitir responsable y libremente que la vida y la muerte son un par dialéctico inseparable y que el morir es consustancial a la vida. En la aceptación, el familiar incorpora la muerte del ser querido como un episodio necesario, irreversible, universal, definitivo y no un mero accidente. La muerte es entendida como una parte inevitable de la vida. Es por ello, que en esta etapa, el familiar experimenta una sensación interna de paz, de tranquilidad, de haber cumplido con el fallecido en vida, de no tener pendientes. Se recuerda al ser querido fallecido de manera realista, con sus virtudes y defectos, pero con indulgencia.
Estas fases del duelo normal no tienen una evolución similar en todos los tipos de fallecimientos. Se considera que las muertes inesperadas ocasionan mayores dificultades en la elaboración del duelo que aquellas muertes esperadas, anticipadas. El duelo en las muertes inesperadas se asocia con manifestaciones depresivas más intensas y duraderas, de enfermedades pre-existentes o el debut de nuevos padecimientos, así como la asunción de conductas de riesgo para la salud como el consumo excesivo de alcohol, cigarros o psicofármacos.

CAPTULO III. PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
3.1 PREVENCIÓN
Ahora que ya se ha visto la definición, los antecedentes históricos, los tipos, las causas y las consecuencias de las conductas suicidas en adolescentes, se verá a continuación las acciones que hay que tomar para que baje el nivel de suicidios en este grupo poblacional, pues ha estado incrementando bastante en los últimos años. Hay que tomar muy en serio las llamadas de atención de los adolescentes, pues en la mayoría de los casos, el suicidio pudo haber evitarse, pues de 10 suicidas, 9 tuvieron conductas de “aviso”. En el caso de los adolescentes hay varios ámbitos desde los que se puede hacer buenas acciones preventivas: en la escuela, en la sociedad y sobretodo desde los medios de comunicación.

3.1.1 ACCIONES FAMILIARES
Las drogas se han convertido en un gran problema para la humanidad, principalmente entre los adolescentes y jóvenes de casi todos los países. La cafeína, la nicotina, el alcohol y la marihuana ocupan los primeros lugares entre las más utilizadas, pero hay otras que constituyen un grupo muy peligroso y cada vez en aumento, la cocaína en sus diversas formas, los inhalantes y los psicofármacos. Aunque cada una de ellas tiene un cuadro clínico diferente, la conducta adictiva es el denominador común a todas. Y sobre este particular trata el consejo que brindamos a continuación.

La conducta adictiva o de dependencia se caracteriza por la incapacidad de desprendimiento de algo (o alguien), lo cual limita la libertad del sujeto en relación con ese algo y cuya ausencia provoca diversos malestares físicos y psicológicos, de variable gravedad y duración, los que pueden ser revertidos por el adicto o dependiente. Por tanto, cualquier conducta con estos requisitos mínimos, puede predisponer al sujeto para el desarrollo de una drogodependencia. Claro está, en ocasiones esta conducta es normal en parte de la del adolescente, por ejemplo, su dependencia al grupo de iguales o a un determinado compañero, el clásico amigo preferido.

Más bien se trata de otras evidencias nocivas en la actitud del adolescente, en apariencia naturales. Otra manifestación de conducta adictiva es la utilización de la televisión como vía evasiva, cuando el adolescente se mantiene durante muchas horas inmerso en semejante mundo, ajeno a la realidad, que le impide, aunque sea temporalmente, pensar o reflexionar sobre sus propios problemas. Igual dependencia se observa en muchos relacionados con la música, sobre todo con el hard rock o rock duro, por la cual tienen predilección los suicidas. En estos casos es prudente que el adolescente desarrolle diversos intereses, que tenga varios amigos y el apoyo familiar, condiciones necesarias para evitar dichos comportamientos anormales.

También pueden hacer suponer una adicción en nuestros adolescentes, los cambios en la conducta, por ejemplo el hábito de fumar, cuando nunca antes lo había realizado, el consumo de bebidas alcohólicas con frecuencia creciente, señales de pinchazos en antebrazos o la cara anterior de los muslos, ulceraciones o sangrados nasales por aspiración de cocaína, demanda progresiva de dinero para pagar deudas, hurto o robo de sumas importantes de dinero a los familiares, cambio de amigos, sustituyéndolos por otros que también consumen drogas, empleo del lenguaje marginal de estos grupos, o la jerga propia de la sustancia que consumen diferente para cada cultura. Frente a cualquiera de estas manifestaciones lo más aconsejable, antes de asumir una actitud punitiva, es pedir ayuda especializada, pues la drogadicción, en tanto trastorno grave de la conducta, es también una enfermedad de causa múltiple, que requiere tratamiento médico.

Todo esto es para la prevención de las adicciones, que, como ya se había dicho son un detonante para la conducta suicida, también los padres deben acercarse a su hijo o hija adolescente y tener comunicación constante entre ellos, si ocurre algún intento de suicidio de algún familiar, amigo o conocido, procurar no dar detalles de cómo se produjo el acto, estar al pendiente de cualquier señal que indique la pretensión de acciones suicidas

3.1.2 ACCIONES SOCIALES
Hay varias posibilidades a utilizar con el adolescente potencialmente suicida y una de ellas es revisar sus metas y objetivos para hacerlos más realistas de acuerdo a las potencialidades del sujeto y por tanto, disminuir las posibilidades de fracasos y frustraciones, enseñarles a desarrollar el autodominio, el autocontrol, incrementando el repertorio general de actividades para que existan mayores opciones de éxito y adecuarlas a sus atribuciones reales (inteligencia, aptitudes para la actividad).

Otra forma de ayudar al adolescente que ya ha realizado una tentativa de suicidio es invitarle a que descubra las diversas dificultades que un acto de este tipo pudiera ocasionarle en su vida y en sus relaciones sociales. Sin asumir una postura moralista, se le invita a reflexionar sobre la opinión que él tendría de alguien conocido que intenta poner fin a su vida, si él considerase que es un sujeto que goza de una excelente salud mental o por el contrario si piensa que algo no está funcionando bien en el cerebro de esa persona (por lo general responden teniendo en cuenta esta última posibilidad. Una vez obtenida la referida respuesta se le asegura que probablemente eso también sea lo que los demás piensan de él y hay que trabajar juntos para modificar esta realidad.

Se le pregunta también sobre los sentimientos que le provocaría un sujeto cualquiera que intente contra su vida (la compasión, la lástima, la rabia, la desconfianza o el miedo) y se le invita a reflexionar si son estas las emociones que él pretende despertar en sus relaciones con los demás, pues no son las que más aprecian los seres humanos.

3.2 TRATAMIENTO PSICOLÓGICO
Si el riesgo suicida del adolescente no es elevado, la terapia de apoyo puede ser un valioso recurso. Una relación armónica, basada en una dirección cordial y enérgica, que gratifique las sanas necesidades de dependencia, que fomente una legítima independencia y sirva para canalizar adecuadamente la agresividad y la hostilidad hacia formas no destructivas del comportamiento, pueden ser una ayuda eficaz para cualquier adolescente, y más aún para aquellos que presentan factores de riesgo suicida.

La orientación al descanso para recuperar las energías perdidas, la diversión, la práctica de deportes y de ejercicios físicos, una alimentación adecuada, evitar el consumo perjudicial de alcohol, no utilizar drogas, tabaco, café y sustancias adictivas pueden ser orientaciones beneficiosas para brindar apoyo. Utilizar técnicas de relajación y otras similares que contribuyan a suprimir o atenuar los síntomas más molestos, así como el uso de psicofármacos con similar propósito durante breves períodos de tiempo harán que el adolescente se sienta más seguro, aceptado, protegido, alentado y menos sólo. El cambio de medio cuando los factores ambientales son considerados muy estresantes para un adolescente vulnerable puede ser un magnífico recurso para evitar una conducta autodestructiva.

Ante una crisis suicida en el adolescente, según Pérez (2006) que es de suma utilidad observar los siguientes principios:
1. Tratarlo con respeto.
2. Tomarlo en serio.
3. Creer lo que nos manifiesta.
4. Escucharle con genuino interés.
5. Permitirle expresar sus sentimientos (llanto, ira, disgusto).
6. Preguntar sobre la idea suicida, para lo cual se sugiere las siguientes posibilidades:
Primera variante: ¿Cómo piensa usted resolver su actual situación?
Segunda variante: Usted me ha dicho que apenas duerme y desearía saber ¿en qué piensa cuando está insomne?
Tercera variante: ¿Usted ha tenido pensamientos malos? ¿Cuáles?
Cuarta variante: ¿En su familia alguien se ha suicidado o ha intentado el suicidio? Y usted ¿lo ha intentado o lo ha pensado últimamente? ¿Cuándo fue la última vez que lo pensó?
Quinta variante: ¿Usted ha pensado suicidarse?
Sexta variante: ¿Usted ha pensado en matarse?

Si el adolescente manifiesta que ha pensado suicidarse es necesario realizar una secuencia de preguntas para determinar la planificación suicida, lo que incrementa notablemente el peligro de suicidio. Esta secuencia es la siguiente:
¿Cómo ha pensado suicidarse?
¿Cuándo ha pensado suicidarse?
¿Dónde ha pensado suicidarse?
¿Por qué ha pensado suicidarse?
¿Para qué ha pensado suicidarse?
Para poder obtener una respuesta que permita conocer cómo piensa el adolescente se deben evitar las preguntas que puedan ser respondidas con monosílabos, lo cual lo impediría.
7. Responsabilizar al adolescente con su propia vida, siempre que ello sea posible.
8. Trabajar juntos en encontrar soluciones no suicidas, por lo que deben explorarse soluciones alternativas al problema que ha desencadenado la crisis suicida.
9. Establecer un pacto no suicida siempre que el estado del adolescente lo permita. Para ello se le compromete a no autolesionarse durante la crisis.
10. Pedir permiso para involucrar a otros miembros de la familia, amigos y cuantas personas sea necesario para apoyar al adolescente.
11. Garantizar varias opciones para contactar con la persona que presta la ayuda psicológica, sean los padres y las madres, los maestros, tutores, médicos, suicidólogos, etc.
12. No juzgarlo, comprometiéndonos a guardar secreto de todas las confesiones que haga el adolescente.
13. Ser directivo, con el suficiente tacto como para no parecerlo.
Una vez considerados estos principios se debe tener una idea del riesgo de suicidio del adolescente. Si ello no se ha conseguido, le sugiero realizar la siguiente secuencia de preguntas sobre la idea suicida, que ya enunciamos con antelación pero que en esta oportunidad ampliamos:
¿Cómo ha pensado suicidarse?
¿Cuándo ha pensado suicidarse?
¿Dónde ha pensado suicidarse?
¿Por qué ha pensado suicidarse?
¿Para qué ha pensado suicidarse?

Se ha hecho mención de la influencia que tienen los medios de comunicación en las conductas suicidas en adolescentes, así que sería importante que se vigile la actitud que el adolescente muestra hacia la programación que presentan los noticieros y los programas televisivos en general. Lo que deberían hacer los medios, para prevenir este fenómeno es tomar en cuenta a los jóvenes y no bombardearlos con tantos estereotipos y una visión del mundo catastrófica, pues con esto sólo se logra desilusionar al adolescente que es tan vulnerable a este tipo de situaciones.

CONCLUSIONES
Los actos suicidas son un problema biológico y/o psicosocial y en general se tiende a ignorar estos actos como un problema sanitario y/o social, pues parece que a la sociedad le parece imposible prevenir las muertes por suicidio. Aunado a esto, la conducta suicida es muy compleja, como se mencionó, puede ser que ni los padres del adolescente con riesgo suicida se den cuenta de las llamadas de atención que éste hace; pues con la convivencia diaria, ya no notan las diferencias en la conducta.

Se mencionaron las medidas que habría que tomar para la prevención de esta conducta destructiva, no solamente la muerte, sino también las mutilaciones. La autoestima es un aspecto muy importante en la vida del adolescente, pues si carece de ésta, tendrá muchas posibilidades de caer en adicciones, trastornos alimenticios, depresiones, conductas autodestructivas o hasta el suicidio.

A los padres hay que concientizarlos de que fomenten la comunicación con sus hijos, pues solamente con la ayuda de ellos se podrá lograr una verdadera campaña de prevención de esta conducta, es como un triángulo en el que se necesita del esfuerzo de los padres, del adolescente y de los profesionales como psicólogos, psiquiatras y suicidólogos que son los que cuentan con los conocimientos suficientes para tratar este fenómeno.

Es difícil acabar del todo con este problema, pues la persona en cualquier momento y en cualquier lugar puede realizar el acto suicida, sin embargo, si se logra detectar a tiempo las conductas que puedan desencadenar una crisis suicida, como las que ya se han mencionado, será mucho más fácil persuadir al adolescente en crisis. Es importante mencionar que no es prudente incitar o retar a un adolescente a realizar conductas autodestructivas, sea cual sea, pues fácilmente pueden llegar a hacerlas.

Como sociedad se deben tomar medidas para tomar con seriedad este problema, pues es preocupante cuando empiezan conductas suicidas en determinado contexto, pues a partir de este modelo, es fácil que otros adolescentes imiten esto. Hay que poner atención en las señales de alerta que den los adolescentes, pues la mayoría resultan ser verídicas; si bien algunas son para llamar la atención, o para sentirse importantes, pero aunque así sea, hay que tomarlas en cuenta.

Hay muchas problemáticas alrededor de la adolescencia, adicciones, bajo control emocional, trastornos alimenticios, depresión, entre otras, todo esto los puede conducir al suicidio, es pues de igual importancia que se tomen medidas en lo que concierne a estos problemas, pues son factores de riesgo importantes para las generaciones más jóvenes.


BIBLIOGRAFIA

Durkheim, E. (1987). El Suicidio. México: Premiá

Pedreira, J. L. y Tomás, J. (2001). Problemática de la adolescencia y otros aspectos de la edad evolutiva. Barcelona: LAERTES

Rodríguez, M. L. (1974) Suicidios y suicidas en la sociedad mexicana. Barcelona: Alertes

Sáiz, P. A., Portilla, M. P., Bascarán, M. T., Arango, C., Bousoño y Bobes, J. (2005). Prevención de comportamientos suicidas en esquemas. Barcelona: Ars Medica

Sarró, B. y De la Cruz, C. (2000). Los suicidios. Barcelona: martínez roca

Pérez. B. (2006) ¿Cómo evitar el suicidio en adolescentes? REVISTA FUTUROS (en línea) No. 14. Disponible en: http://www.revistafuturos.info/futuros14/suicidio_adoles1.htm
Proal, J. P. (2005) En Puebla, los suicidios superaron a los del D.F. en 2004. LA JORNADA DE ORIENTE (en línea) Disponible en: ht

1 comentario:

Cristhian Luis Siles Almanza dijo...

Gracias. por tu informe aracely. mucho gusto , es una pena que sea el primero en comentar al respecto... que dedicacion.. le estoy ayudando a mi hermanita con su informe...